Nuevamente, el sociólogo y escritor, Conrado A Contreras y Tobar me ha deslumbrado con su género literario: el humanista. El trabajo de investigación y la conclusión psicosociológica que diseña desde el arribo de los europeos cinco siglos atrás hasta épocas contemporáneas nos podría inspirar a comprender que la realidad política y social no es tan compleja si la entendemos como seres humanos; pero ese es el problema, vivimos en una impuesta por seres biológicos y no por seres humanos quienes en lugar de coexistir pacífica y empáticamente instituyen a la supremacía racial, a la anarquía gubernamental y a las guerras como su destino para dominar al mundo. Buscando escribir una historia de “evolución humanista”, en “El Elogio a la Anarquía”, Contreras y Tobar, insiste que ya pasó demasiado tiempo de “Producción anárquica” y “humanamente estéril” en Latinoamérica y que “El Darwinismo Biológico” ahora mismo debe ser sustituido por “el humanismo” en las sociedades actuales. Según, Contreras y Tobar la “falacia darwiniana” solo ha sido utilizada como “mercadotecnia racial europea” para “inflar a su cultura” y “estereotipar” a los nativos americanos como salvajes, sin embargo, eso quedó desvirtuado por la grandeza cultural encontrada en nuestro continente durante el arribo colonial. La colisión de las culturas develó la esencia intelectual de ambas; pero la nativa fue ignorada, insultada y borrada por los europeos. la cultura naturalista de nativos americanos era naturalmente intelectual como químicamente lo era la europea. La arquitectura, ingeniería, lenguaje, herbolaria de mayas, aztecas, Incas, etc., era tan avanzada como la europea; entonces al carecer de argumentos para sostener su “falacia de superioridad racial”, ellos han recurrido a imponer “la falacia de Ad Baculum”. Por ello mi analisis de esta obra magistral la resumo brevemente en dos: Primera parte, Contreras y Tobar se refiere a una de las enfermedades sociales más graves interior y exteriormente en las sociedades colonialistas: “El racismo”, como fuente de discriminación, separación, exterminación y generador emocional reactiva y negativa de sus ciudadanos en contra de otros por sus diferencias raciales, de color y nacionalidad. En esta parte de la novela, el ingeniero Justino Campeón, personaje principal de la trama, descubre que es racista y discriminador y decide combatir el racismo, iniciando la batalla contra el mismo. La segunda parte de la novela es la más intensa, dramática y mortal. El ingeniero Justino Campeón, quien es director del medio ambiente del país llamado Zanzíbar, descubre que la república de “Tiranika” instalará en su país un proyecto letal llamado “Econtrol” en el cual construiran armas químicas y biológicas de destrucción masiva más poderosas que las actuales, generarían virus y bacterias, sembrarían miles de emisores de radiación los cuales generarian sismos terrenales y sunamis marítimos para controlar los climas y temperaturas de la tierra. A la anarquía de la naturaleza y al “adoctrinamiento celular inducido” se agrega la anarquía corruptiva del presidente y del ministro del medio ambiente quienes muestran que, “ningún político nace corrupto, todos nacen honrados e inocentes, pero que muchos prueban el chocolate de la corrupción corporativa y terminan chupándose los dedos”. Finalmente, Conrado A. Contreras y Tobar describe lo que utilizan los precursores de “El Nuevo Orden Mundial” como táctica de distracción social y política sobre ciudadanos: “La corporacracia” ha anarquizado a la idea de democracia miserablemente. Lo peor es que mientras se apoderan de todo, solo han dejado a ciudadanos: el celular, juegos de videos y una pelota de futbol para entretenerlos y que no protesten pacifica e intelectualmente en contra del robo de la democracia, la destrucción del medio ambiente y de nuestro humanismo.- Francisco Ramos