Alba anuncia y enuncia el despertar. El despertar de una voz poética cultivada por mas de veinte años a la sombra del ojo público, el despertar de una alífera confianza basal que desbarata las ataduras del ego, el despertar de una identidad de verso y tormenta. Alba también es fruto y reflejo de una compartida y dolorosa humanidad; la terrible hermosa belleza de ser y dejar de ser a cada instante. En Alba el espíritu descubre su íntima, ineludible pertenencia a un fénix vegetal en fuga inexorablemente presente en su destierro. La voz poética se enfrenta y se sumerge en la urbe y va al encuentro de sí para diluirse en ese amor invisible tras las cosas, ese sentido oculto y presente en lo que reside en el ahora. Como primer libro de poesía de Xaviera Ringeling, Alba, representa apenas la primera apertura, deviene así promesa, proclama de lo que ha de venir.