Hay historias que no se escriben, se revelan. Surgen en el borde entre la vigilia y el sueño, entre lo que recordamos y lo que insiste en volver, entre lo visible y aquello que solo se siente. El oído para lo invisible es el testimonio de un hombre que aprendió, a través del duelo y de la intuición, a escuchar los mensajes que la vida envía cuando deja de usar palabras. Aquí, los cuentos son puertas, las señales son brújulas y las coincidencias imposibles se convierten en mapas que guían hacia un territorio donde la conciencia no termina en el cuerpo. Nada en estas páginas es invención. Cada símbolo, cada advertencia, cada presencia nació de un hecho real que encontró su forma en la escritura como quien encuentra un refugio. Este libro no busca explicar el misterio, sino acompañarlo. No pretende descifrar lo invisible, sino honrar su existencia. Si lo tienes entre las manos, quizá sea porque también tú has sentido ese leve tirón en el pecho, esa intuición que no se calla, esa certeza silenciosa de que hay algo más. Este libro es para quienes escuchan. Para quienes sospechan.