Aún hoy, con los avances que hemos tenido en neurociencia y neurofisiología, el sistema límbico no es tenido en cuenta en numerosas patologías del ser humano, sean mentales, sensitivas o emocionales. La psiquiatría apenas tiene en cuenta los efectos que producen los olores en general y los sonidos, a pesar de que forman parte esencial de nuestra vida y salud, inclusive mental. Y estos efectos son notorios incluso en enfermedades de las vías nasales en las cuales los olores creemos que no son percibidos, lo mismo que las personas sordas siguen acusando los sonidos a pesar de que no los perciban conscientemente. En este libro hablaremos de ello, especialmente de los cambios y alteraciones que se producen en la esfera psíquica, muchos de ellos imposibles de mejorar sin que actuemos, simplemente, sobre ciertos olores y sonidos.