Después de la muerte de Callum y de la pesadilla vivida en Halloween —una noche marcada por la violencia, el abuso y una orgía que aún arde en la memoria de todos—, la vida en la Torre Este parece haber retomado su cauce. Las clases continúan. Las rutinas regresan. Las máscaras se colocan de nuevo, como si nada hubiera pasado.Pero ninguno de ellos está intacto.La tensión entre Amber y Spencer se ha vuelto casi insoportable. Tras la pelea que los dejó en lados opuestos, él solo quiere alejarse, cortar por lo sano, huir antes de que la tragedia lo engulla también. Ella, en cambio, se planta como una montaña: no se mueve, no cede, no olvida. Entre la furia incontenible de tifón de él y la terquedad inquebrantable de ella, el grupo empieza a resquebrajarse. Pero quienes los conocen saben que en el fondo —muy al fondo— lo que hay entre ellos es amor. Amor atravesado por el miedo, el dolor y la culpa, sí. Pero amor al fin.Sin embargo, lo que sucede entre ellos es solo una grieta más en un muro que ya se agrieta por todos lados.Porque mientras intentan recomponerse y fingir normalidad, algo mucho más oscuro se mueve bajo la superficie. Secretos no contados, silencios impuestos, pactos rotos. Y una marea invisible empieza a subir, lenta pero imparable: una marea de verdades que no quieren ver, de terrores enterrados, de peligros reales. Una marea que arrastrará a todos, quiera o no, hasta lo más profundo.Y esta vez, la muerte no llegará como un golpe aislado.Esta vez, vendrá como una ola