Un cuento para aprender que las manos no son para pegar, sino para ayudar. A veces, cuando las emociones se desbordan, las manos parecen querer actuar solas. Pero también pueden aprender algo mucho más poderoso: ayudar, proteger y cuidar. A través de una historia sencilla y visual, este libro acompaña a niños y niñas a reconocer sus emociones, parar a tiempo y elegir una respuesta mejor. Una lectura ideal para trabajar la convivencia, el autocontrol y la empatía, tanto en casa como en el aula.