El canto del Sol y de la Sombra En esta obra no se “explica” el mundo andino: se lo escucha y se lo acompaña, como quien comparte pan y silencio en la misma mesa. El canto del Sol y de la Sombra es una travesía poética donde la luz no domina y la sombra no es escondite: ambas se buscan y se corrigen, como dos manos que aprenden a trabajar juntas. De Viracocha a Pachamama, de la exactitud solar de Inti a la vigilia de Mama Quilla, del trueno de Illapa al ayni que enlaza comunidad, el libro propone una enseñanza sencilla y honda: el centro no manda, se revela; el rito no adorna, sostiene; la ciudad no se toma, se recibe. Cada capítulo abre con una prosa de respiración filosófica y sensorial, sigue con dos sonetos clásicos y concluye con un comentario lírico que ofrece claves de lectura como quien presta una linterna en la noche: metáforas, sinestesias, oxímoron, hipérbatos, no para deslumbrar, sino para ver mejor. La voz de la poetisa agradece, pregunta; deja oír cómo el agua sueña, cómo la tierra pide lo que da, cómo el maíz abre el pecho. Y recoge, con sobriedad, la herida histórica que va de Atahualpa a Túpac Amaru, no para clausurarla, sino para volverla memoria que cuida. Un glosario quechua y un apéndice de recursos líricos acompañan al lector en este itinerario exigente y hospitalario. Libro de erudición humanista y música rigurosa, estas páginas invitan a una ética de la medida y de la gratitud: leer como quien participa del rito, para que la respiración de los Andes vuelva a oírse —clara y digna— en la lengua de hoy.