Amar a un monstruo no fue el problema; el problema fue descubrir que yo también lo era. En San Valentín, el amor no siempre llega con flores. A veces regresa con cicatrices. La marioneta, El demente, La asesina y El fantasma creían haber sobrevivido al rojo de la culpa y al negro de la oscuridad. Pero el amor cuando es real no entiende de absoluciones ni de finales cerrados. Solo exige verdad. Ellos aprenden a demostrar sus emociones y devolver pasados aparentemente olvidados. Ellas aceptan que el monstruo al que aman no quiere dejar de serlo… solo quiere aprender a quedarse. En un mundo donde todo ya arde, el amor es lo único que les queda.