Llegamos a contar 32 manuscritos y 4 códices en buen estado, pero muy delicados, y nos llevó un tiempo ordenarlos. Algunos tenían un valor incalculable que nos estaban dando información valiosísima del estilo de vida en Toledo. Teníamos escritos con juicios, nombres de ciudadanos, morosos, matrimonios, leyes, incluso encontramos unas recetas de comidas tradicionales. Algunos de los textos hablaban de crónicas de Toledo como incendios, venganzas o celebraciones religiosas. El valor histórico era difícil de calcular. Entre todos ellos, hubo un códice que nos tuvo atrapados. —¡Un diario, Sofía! Esto es un diario. — le exclamé, incrédulo, a Sofía.