En este libro queda analizado críticamente el discurso socio-político y cultural de intelectuales dominicanos, tales como Juan Bosch, Leonel Fernández, Diógenes Céspedes, Silvio Torres-Saillant, Lusitania Martínez, Fradique Lizardo, Moya Pons, entre otros. Es tiempo de que mi generación pase balance crítico a su propia praxis y a lo heredado como discurso sobre lo que fuimos y somos como pueblo-nación. Eso facilitaría asumir nuestra responsabilidad con las nuevas generaciones. Dejarnos embaucar por un discurso que no se corresponde con la práctica del discursante sería hacernos cómplices de la engañifa de aquellos que implementan el lenguaje para anestesiarnos el consenso, aun cuando ellos son los únicos beneficiados con nuestra pasividad. Las élites intelectuales que a diario andan dizque “representándonos” con sus retorcederas discursivas, no siempre logran empalmar nuestros intereses con la praxis que les garantiza a ellos la cuota de poder que les conferimos con nuestro consenso. Dejarnos “representar” por el discurso del otro, en muchas ocasiones nos coloca en una condición de pieza de ajedrez que los actuantes sociales, desde sus cúspides intelectuales, mueven de un lado a otro a su propia conveniencia. Al entregar a otros el acto social de representarnos a nosotros mismos, estamos renunciando a las posibilidades de transformar nuestro hábitat con nuestro propio discurso y praxis social. Actuar contra semejante inercia de la representatividad debe ser prioridad de toda persona interesada en confrontar el status quo.