Libro completísimo para llegar a un mayor conocimiento de las ermitas, oratorios y capillas de Trujillo (algunos de ellos ya inexistentes). Conocer la historia de estos lugares de culto es entender en gran parte la vida de nuestros antepasados. Contiene 379 páginas y numerosas fotos a color, una obra que sale a la luz para dar a conocer el culto mariano y a los santos en la ciudad de Trujillo, desde la época visigoda hasta nuestros días. Una ciudad que siempre se ha caracterizado por tener una sociedad estamental, caracterizada por una fuerte organización gremial, con una economía predominantemente agraria de escasos intercambios, sometida constantemente a las inclemencias del tiempo, donde se desarrolló una cultura fuertemente impregnada de elementos religiosos, fue la causa de que se creasen muchos de los lugares sagrados. Los autores aportan datos documentales sobre las continuas crisis de producción agraria, las frecuentes epidemias, las constantes guerras favorecieron la situación y ayudaron a que se establecieran votos ante una imagen sagrada, que obligaban a toda la población y a sus descendientes durante siglos, pero también a que surgieran con cierta frecuencia mecenas agradecidos a una determinada advocación, o a que se crearan cofradías que se verían en la necesidad de construir aposentos adecuados donde recoger sus efigies veneradas. Las cofradías desempeñaron un papel fundamental en este proceso. Eran asociaciones agrupadas a una imagen, formadas generalmente por laicos, creadas en un principio en torno a un oficio, que con posterioridad se abrieron al barrio, al resto de la población e incluso a los devotos de localidades vecinas. Sin embargo, dieron un gran empuje a la cristianización de la sociedad al hermanarse todos los cofrades y desempeñar un papel esencialmente asistencial de ayuda a los enfermos, socorrer a las viudas y huérfanos, distribuir limosnas, enterrar a sus muertos y, sobre todo, celebrar con gran regocijo y esp