De manera muy sencilla, el presente cuento pretende explicar a los niños y niñas, un tema muy complejo como es la separación o el divorcio de los padres. Ningún erizo quiere ver a sus progenitores separados, pero cuando ellos no dejan de hacerse daño con sus espinas, lo mejor es que cada uno tome un camino diferente. Y aunque es una realidad difícil de asumir al principio, no hay mayor consuelo pensar que siempre prevalecerán unidos en el tiempo, por los hijos, quienes son el reflejo del amor que algún día compartieron.