La primera pregunta que me hacen todos al conocerme en los últimos diez años, y a la que tengo que responder casi siempre en un idioma que no es el mío, es: ¿cómo llegaste aquí? Curiosos ellos de la trayectoria y yo de lo humano, respondo también cómo llegué a ser la mujer que hoy soy en el lugar del mundo que habito y el por qué lo hice. Gorrión es la respuesta de nueve personas a las que entrevisté y convertí en personajes de ficción en mis relatos. Los nombres han sido cambiados, pero no los hechos. Sus rutas de emigración entre fronteras, ríos, selvas, aviones y mares desde Cuba hacia Estados Unidos, dispersas entre cincuenta años de historia, permanecen intactas. Cada personaje se presenta protagonista de un capítulo, relatando la vida que llevaron en su país, pero sus historias e interacciones entrelazan los siguientes. La esposa de un piloto de la fuerza aérea que secuestró un avión, el balsero, el marielito, el adolescente que soñó el futuro inmerso en la religión yoruba, el médico que domesticó la selva y una familia dividida en generaciones que fue desintegrándose de a poco… Son ellos los que susurraron cada palabra e inspiraron mis cuentos. Son ellos los que se sientan contigo mientras lees, a hablarte como lo hacen los amigos. Son personas que conoces, las mismas que ves en la calle a diario, o quizás eres tú mismo, si en algún momento te reflejan mis letras. "Gorrión" es un relato a corazón abierto, de los que se tienen en los días de nostalgia bajo un exceso de confianza. La única diferencia es que no espero que se guarde el secreto. Te agradezco a ti, que me lees ahora mismo, el apoyar un producto independiente como lo es mi libro y pido perdón a las Editoriales por ser mi obra una conversación directa con la audiencia. Prometo, ante todo, sinceridad. No se antepone nada ni nadie entre nosotros. Lo que lees es lo que siento y lo que viví. La persona que sale de Cuba no es la misma que llega a los Estados Unidos.