Aunque Francisco López de Gómara nunca estuvo en América, la Historia General de las Indias y conquista de México (1552), fue muy difundida en su época. Los hechos le fueron contados por el propio Cortés y otros expedicionarios. La Historia general de las Indias es una auténtica sucesión pormenorizada de aquellos acontecimientos, una crónica ordenada y bien insertada en la historia, escrita con estilo elegante, y llena de citas de los clásicos; una exaltación épica de Hernán Cortés, al estilo de Plutarco. Respecto a los indígenas, su punto de vista fue el oficial, opuesto al de fray Bartolomé de las Casas. La presente edición incluye un prólogo de Jorge Gurría Lacroix. Francisco Lopez de Gomara (Gomara, 1512-1572). Los biografos no se ponen de acuerdo sobre las fechas de su nacimiento y muerte, parece que vivio entre 1510 y 1560. Nacio en Sevilla y estudio en la Universidad de Alcala. Fue uno de los principales cronistas de la conquista espanola de America;enseno lenguas clasicas en la Universidad de Alcala y despues se hizo sacerdote y fue secretario y capellan de Hernan Cortes. Lopez de Gomara presencio muchos acontecimientos militares de su epoca como secretario y capellan de Cortes y conocio de cerca el temperamento de este y las intrigas politicas y militares de su epoca. Participo en la expedicion contra Argelia de 1541, liderada por el monarca Carlos V;ironicamente, se informo de la historia de la conquista en medio de aquella contienda africana y nunca estuvo en America. Algunos dicen que por eso su obra fue prohibida por Felipe II, acusada de no ser fiel a los hechos. Entre otros libros suyos cabe citar sus cronicas de las batallas libradas por la armada de Carlos V y algun texto sobre las tropelias de los piratas del Mediterraneo. Historia General de las Indias. Prólogo de Jorge Gurría Lacroix By Francisco López de Gómara Red Ediciones Copyright © 2015 Red Ediciones S.L. All rights reserved. ISBN: 978-84-96290-13-6 Contents CRÉDITOS, 4, PRESENTACIÓN, 13, A LOS LEYENTES, 41, A LOS TRASLADORES, 41, A DON CARLOS. EMPERADOR DE ROMANOS, REY DE ESPAÑA, SEÑOR DE LAS INDIAS Y NUEVO MUNDO, FRANCISCO LÓPEZ DE GÓMARA, CLÉRIGO, 42, HISTORIA GENERAL DE LAS INDIAS, 45, LIBROS A LA CARTA, 397, CHAPTER 1 HISTORIA GENERAL DE LAS INDIAS Es el mundo tan grande y hermoso, y tiene tanta diversidad de cosas tan diferentes unas de otras, que pone admiración a quien bien lo piensa y contempla. Pocos hombres hay, si ya no viven como brutos animales, que no se pongan alguna vez a considerar sus maravillas, porque natural es a cada uno el deseo de saber. Empero unos tienen este deseo mayor que otros, a causa de haber juntado industria y arte a la inclinación natural; y estos tales alcanzan muy mejor los secretos y causas de las cosas que naturaleza obra; aunque, a la verdad, por agudos y curiosos que son, no pueden llegar con su ingenio ni propio entendimiento a las obras maravillosas que la Sabiduría divina misteriosamente hizo y siempre hace; en lo cual se cumple lo del Eclesiástico, que dice: "Puso Dios al mundo en disputa de los hombres, con que ninguno de ellos pueda hallar las obras que él mismo obró y obra". Y aunque esto sea así verdad, según que también lo afirma Salomón, diciendo: "Con dificultad juzgamos las cosas de la tierra y con trabajo hallamos lo que vemos y tenemos delante", no por eso es el hombre incapaz o indigno de entender al mundo y sus secretos; ca Dios crió al mundo por causa del hombre, y se lo entregó en su poder, e puso debajo los pies, y, como Esdrás dice, los que moran en la tierra pueden entender lo que hay en ella; así que, pues Dios puso el mundo en nuestra disputa y nos hizo capaces y merecedores de lo poder entender, y nos dio inclinación voluntaria y natural de saber, no perdamos nuestros privilegios y mercedes. I. El mundo es uno, y no muchos, como algunos filósofos pensaron Opinión y tema fue de muchos y grandes filósofos, hombres en su tiempo tenidos por muy sabios, que había muchos mundos. Leucipo, Demócrito, Epicuro, Anaximandro y los otros, porfiados en que todas las cosas se engendran y crían del tamo y átomos, que son unos pedacitos de nada como los que vemos al rayo del Sol, dijeron que había muchos mundos; y que así como de solas veinte y tantas letras se componen infinitos libros, así, ni más ni menos, de aquellos pocos y chicos átomos y menudencias se hacen muchos y diversos mundos. Esto afirmaban, creyendo que todo era infinito. Y así a Metrodoro le parecía cosa fea y desproporcionada no haber en este infinito más de un solo mundo, como sería si en una muy gran viña no hubiese sino una cepa, o en una gran pieza una sola espiga. Orfeo tuvo que cada estrella era un mundo, a lo que Galeno escribe de historia filosófica. Y lo mismo dijeron Heráclides y otros pitagóricos, según refiere Teodorito, De materia y mundo. Seleuco, filósofo, según escribe Plutarco, no se contentó con decir que había infinitos mundos, sino que también dijo ser el