Cuando escuchas la palabra desierto, ¿qué te viene a la mente?, ¿te imaginas caminando solo en un lugar desolado, árido, lleno de animales salvajes y donde no hay agua? No todos los desiertos son físicos. Hay desiertos espirituales con fines de transformación. En el desierto el pueblo de Israel fue transformado. En el desierto Dios se encontró con ellos para llevarlos a nuevos niveles de fe. Allí aprendieron que en medio de la escasez Dios trae provisión, ¡y de qué manera! Que a pesar del frío provee de calor y en la desesperación, consuelo. No importa cuál sea tu desierto y cuántas vueltas creas que estás dando alrededor de Él. No te desenfoques. Sé valiente. Lo que viene después de la preparación, lo que está delante, será tu premio y tu conquista. Este libro es un análisis profundo de toda la ruta que el pueblo de Israel transitó en el desierto tomado de la mano de Dios. Tal vez en esta historia se refleje la tuya, y tal vez entiendas los misterios de tu prueba, de tu desierto.