Este no es un libro sobre el amor que duele. Es sobre la costumbre de no importar. Sobre quedarse donde ya no te eligen. Sobre aprender a aceptar migajas, silencios y ausencias como si fueran amor. Sobre normalizar la indiferencia hasta confundirla con paciencia. Aquí no hay consuelo fácil ni frases bonitas. Hay escenas reales de desgaste emocional, de amor a crédito, de esperar a quien nunca vuelve del todo. Este libro no busca salvarte. Busca nombrar lo que te destruye cuando decides quedarte. Para quien alguna vez se quedó cuando ya no estaba. Para quien aprendió a aguantar y lo llamó amor.