Se habla de evangelizar la cultura. Esto es, anunciar el Evangelio, la buena nueva, en el espacio donde se manifiestan las ideas, las artes y las letras, aquello que edifica o destruye una sociedad, lo que suele llamarse “vida intelectual”. Pero toda evangelización de la cultura –lo que hoy algunos erradamente identifican con una “batalla cultural”- se hace a partir de la cruz. Es decir, de la propia cruz, forma que tiene el cristiano de seguir a su Redentor. Evangelizar la cultura o rescatar con mirada católica y argentina lo que se ha ofrecido a nuestra consideración, desde el momento en que nos hemos sumergido en la literatura, el cine, la música, el periodismo y, más allá, el combate por la fe en las trincheras de la Tradición católica, eso ha sido parte de nuestra cruz. Hoy nos encontramos en lo más convulso y decisivo de la guerra espiritual, por lo tanto, el ejercicio de las letras adquiere un peso mayor. Lo tenemos en cuenta. Y nos lo encarece de manera insuperable Santa Teresa de Jesús, así: “ Todos los que militáis debajo de esta bandera, ya no durmáis, no durmáis, Pues que no hay paz en la tierra ”.