Publicada en 1871, La Raza Venidera es una de las obras más influyentes y visionarias de la literatura del siglo XIX, y una pieza fundamental en el origen de la ciencia ficción moderna y la ficción especulativa. En esta novela, Edward Bulwer-Lytton imagina la existencia de una civilización subterránea altamente desarrollada, conocida como los Vril-ya, que domina una misteriosa fuerza energética llamada Vril . Esta energía les otorga capacidades extraordinarias y un poder tecnológico y mental muy superior al de la humanidad de la superficie. A través del asombro y la inquietud del narrador, la obra explora temas profundamente actuales: la evolución de las sociedades, la relación entre poder y moral, el peligro de una tecnología sin límites y la fragilidad de la civilización humana frente a fuerzas que no comprende. La Raza Venidera no es solo una aventura fantástica, sino una reflexión filosófica sobre el futuro de la humanidad y las consecuencias inevitables del progreso. Su influencia puede rastrearse en la ciencia ficción, el pensamiento esotérico y las teorías culturales que marcarían los siglos posteriores. Una obra adelantada a su tiempo, tan perturbadora como reveladora, que sigue planteando una pregunta esencial: ¿qué ocurre cuando una civilización se cree destinada a reemplazar a otra? La Raza Venidera (The Coming Race), a veces traducido poco afortunadamente como “La Raza Futura”, es un clásico tanto de la Ciencia Ficción como del Esoterismo. Edward Bulwer Lytton fue un hombre algo misterioso, amigo de Dumas y de Eliphas Levi, que escribió libros del calibre del gran clásico “Zanoni”. En La Raza Venidera, el narrador ingresa, a través de una mina en Inglaterra, en un mundo subterráneo, poblado por una raza similar a los humanos, aunque ligeramente diferentes en su evolución. Esta raza, tecnológicamente avanzada, ha logrado descubrir el “Vril”, una poderosa fuente de energía — la energía del universo— capaz de destruir ciudades enteras con un solo rayo, o de sanar el cuerpo y extender la vida. Bulwer describe con gran exactitud, en 1870, ciudades iluminadas con luz eléctrica (alimentada con vril); grandes maquinarias manejadas por autómatas o robots; habitaciones con música ambiente; transportes aéreos personales, y hasta bibliotecas almacenadas en placas de metal (discos de computadora). El impacto de esta novela en su momento fue profundo, pero 150 años después seguimos cuestionándonos: ¿pudo Lytton ver de alguna manera el futuro, pues sus descripciones tecnológicas son tan acertadas? O, como incluso los Nazis investigaron en su momento, ¿fue Lytton contactado realmente por esta raza, y su libro no fue más que una advertencia para la humanidad? Posiblemente, algún día lo averiguaremos.