La profundización de la relación vertical vida-muerte que atraviesa la obra de Lezama Lima parte de una experiencia de esa otredad que C.S. Lewis llama santidad. La apertura hacia el misterio del ser, la claridad del conocimiento que observa una dependencia de la existencia hacia algo que lo precede, nutre una fascinación del escritor por la resurrección anunciada por Cristo: "Lo imposible, lo absurdo, crean su posible, su razón. La imposibilidad de que el hombre justifique la muerte hace que ese imposible convierta la resurrección en un posible”. La muerte es uno de los grandes leitmotiv de Lezama, tanto en sus narraciones como ensayos, y habrá de ser considerada dentro de verdadero contexto religioso. No se trata de interpretar, envileciendo o reduciendo la obra de arte a un mundo sombrío de significados como señala Susan Sontag en relación a cierta crítica. Se busca más bien perforar las gruesas capas de interpretación formal y erótica que han prevalecido.