Sobre la base del modelo bíblico, patrístico y medieval, que hemos apenas esbozado, la Reforma continuó la catequización de manera consistente hasta convertirse en uno de los principales pilares del mantenimiento de la Reforma entre el pueblo. Prácticamente todas las iglesias particulares protestantes produjeron sus propios documentos confesionales y sus propios catecismos (los más importantes, los Catecismos Mayor y Menor de Lutero, el Catecismo de Ginebra, el Catecismo de Heidelberg y los Catecismos Mayor y Menor de Westminster). Se puede decir que los Catecismos Mayor y Menor de Westminster representan la culminación de los documentos catequísticos de la Reforma. Desde un punto de vista formal, son completos: orden trinitario del Credo, exposición de las doctrinas protestantes, del Decálogo y Oración Dominical, pero también una importante sección sobre sacramentos y medios de gracia. El Catecismo Menor sigue la misma estructura básica que el de Heidelberg, mientras que el pormenorizado desarrollo del Catecismo Mayor lo convierte simplemente en un documento sin parangón alguno. ¿Cuáles son los usos que pueden tener estos documentos por la iglesia de hoy? Primero, ellos proporcionan un conocimiento básico común a todos los miembros de la iglesia. Segundo, ellos pueden ser usados para el catecumenado de los que van a ser nuevos miembros de la Iglesia. Tercero, están designados (especialmente el Catecismo Menor) para la instrucción religiosa de los hijos de los creyentes. Cuarto, proporcionan (particularmente el Catecismo Mayor) un medio seguro para una instrucción doctrinal avanzada a los miembros de la congregación. Por todas estas razones, no podemos sino presentar con gozo esta nueva versión de los Catecismos Mayor y Menor de Westminster, encareciendo a los hermanos a que los descubran, conozcan y usen en sus familias y congregaciones, cotejándolos continuamente con las Escrituras a las que a cada momento hacen referencia. Dr. Jorge Ruiz Ortiz