Esta conmovedora autobiografía narra la vida del doctor Ricardo Ariel Canales Garcia, un médico mexicano cuya existencia abarca casi un siglo de cambios históricos, familiares y personales. Desde sus humildes orígenes en Múzquiz, Coahuila, hasta su legado como profesional y patriarca, esta obra ofrece un retrato íntimo de resiliencia, amor y dedicación en un México en transformación. El relato comienza con las historias de sus abuelos, agricultores y revolucionarios, cuyas vidas en San Luis Potosí y Tamaulipas moldearon su herencia. A través de los ojos de su padre, un herrero y carrocero que enfrentó la Revolución Mexicana, y su madre, una maestra huérfana que superó la pobreza, conocemos las raíces de su tenacidad. La niñez en Múzquiz (1936-1950) está llena de recuerdos cálidos: juegos, nevadas y la influencia de su tía Tata, quien fue su segunda madre. La adolescencia en Piedras Negras (1950-1955) trae retos, desde la inundación de 1954 hasta romances juveniles, mientras se prepara para estudiar medicina. En Monterrey (1955-1962), Ricardo se forja como médico en la UANL, enfrentando novatadas y enamorándose de Tere, su futura esposa. Los primeros años de matrimonio (1962-1967) los viven en Estados Unidos, desde Washington, D.C., hasta Texas, donde nacen sus primeros hijos. De regreso en Monterrey (1968-2018), construye una destacada carrera como médico, profesor y director en la UDEM, atendiendo pacientes hasta los 82 años. En sus reflexiones finales, a los 86 años, Ricardo medita sobre una vida marcada por el trabajo duro, la familia y viajes memorables, como el de Tierra Santa en 2013. Esta autobiografía no solo es un testimonio personal, sino un reflejo de la historia de México y la frontera, ideal para lectores interesados en memorias, historia y el espíritu humano.