En el libro de Juan capítulo tres versículos del tres al seis el Señor nos enseña del nuevo nacimiento. Es a través del nuevo nacimiento que el recién convertido nace al mundo espiritual y sobrenatural. En este pasaje Nicodemo aun siendo un doctor de la ley no entendía este fenómeno. Por esta razón el Maestro le habló de esta manera: “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. (Juan 3:3-6) Nicodemo conocía la letra, pero no conocía al Dios de la Palabra. Nicodemo no tenía la revelación, ni la experiencia del Dios vivo. Era necesario tener un encuentro con Jesús y recibir el nuevo nacimiento. El nuevo nacimiento abre las puertas al recién convertido para buscar más de su Señor, y así conocer sus leyes, estatutos y preceptos. Tener una experiencia con la Palabra del Eterno es uno de los privilegios más grandes que el creyente puede tener. Empieza una nueva jornada para tener un verdadero encuentro con el Dios de la Biblia. El mismo Señor les dijo a los fariseos de esta manera: “Escrudiñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. (Juan 5:39) Es mi oración que te enamores de la Palabra de Dios, y que anheles fervientemente convertirte en un maestro de ella. Este libro no es un libro teológico, sino más bien un manual sencillo y práctico para que el recién convertido comience a dar sus primeros pasos con firmeza y seguridad hasta convertirse en un fiel soldado de Jesucristo. La Palabra nos enseña lo siguiente: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. (Hechos 4:12) 5 “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. (2ᵃ Timoteo 2:15) “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”. (Salmo 119:9) “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. (Salmo 119:11) “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. (Salmo 119:105) “Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra”. (Salmo 119:107) “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Salmo 24:35) Es la Palabra la que nos fortalece en momentos de pruebas, tribulación y aflicción. Es la Palabra la que nos levanta cuando estamos caídos. Es la Palabra la que nos orienta y dirige cuando estamos perdidos. Es la Palabra la que nos alumbra cuando estamos confundidos. Es la Palabra la que nos vivifica cuando estamos entristecidos. Hoy, toma la decisión de convertirte en un amante, escudriñador y excelente discípulo y maestro de la Palabra del Eterno.