Un año de revelaciones culmina con una actuación llena de sorpresas, mientras dos niñas descubren su lugar en el mundo. Un año de revelaciones culmina con una actuación llena de sorpresas, mientras dos niñas descubren su lugar en el mundo. México es el país de sus padres, pero no el de Margie. Ella ha logrado convencer a sus compañeros de escuela que es cien por ciento estadounidense, igual que ellos. Pero cuando Lupe, su prima mexicana, va a vivir a su casa, la imagen de sí misma que había creado se deshace. La situación de Lupe no es fácil. Siente que su casa de México no es un hogar desde que el padre se fue al norte. La esperanza de poder encontrarlo en los Estados Unidos le da algo de consuelo, pero aprender un idioma nuevo en una escuela nueva representa un gran desafío. Al igual que Margie, Lupe necesita una amiga. Poco a poco, los pasos de cada niña van encontrando el ritmo de un baile compartido, a medida que descubren el verdadero significado del hogar. Siguiendo la tradición de Me llamo María Isabel, Alma Flor Ada y su hijo Gabriel M. Zubizarreta ofrecen un relato honesto de los valores de la familia y de la amistad, y de la experiencia que debe atravesar el inmigrante: volverse parte de algo nuevo y, a la vez, conservar la propia identidad. "Ada and Zubizarreta tackle important topics including immigration, bilingual education, and bullying. This book will speak intimately to readers straddling different cultures and grappling with what it means to be an American." --"Library Media Connection, "November/December 2011 "It is the friendship between the girls and the tall, blond Camille...that makes this an absorbing novel for readers of any background. And the authors...handle the narrative with tenderness and charm." --"The New York Times Book Review, "July 17, 2011 Alma Flor Ada, an authority on multicultural and bilingual education, is the recipient of the 2012 Virginia Hamilton Literary Award, and in 2014 she was honored by the Mexican government with the prestigious OHTLI Award. She is the author of numerous award-winning books for young readers, including Dancing Home with Gabriel Zubizarreta, My Name Is María Isabel , Under the Royal Palms (Pura Belpré Medal), Where the Flame Trees Bloom , and The Gold Coin (Christopher Award Medal). She lives in California, and you can visit her at AlmaFlorAda.com. Gabriel M. Zubizarreta draws from his experiences of raising his three wonderful daughters in his writing. He hopes his books will encourage young people to author their own destinies. He coauthored Love, Amalia and Dancing Home with Alma Flor Ada. Gabriel lives in Northern California with his family and invites you to visit his website at GabrielMZubizarreta.com. El mapa Margie se sentía nerviosa mientras esperaba a la directora de la escuela, sentada en una silla frente a su oficina. Mantenía los ojos fijos en un mapa enorme que cubría por entero la pared. Aunque la señora Donaldson siempre le había parecido una persona agradable, Margie nunca antes había tenido que dirigirse a ella. El mapa mostraba Canadá, los Estados Unidos y parte de México. Alaska y el resto de los Estados Unidos aparecían en un color verde fuerte y vívido. Canadá era de color amarillo brillante. Sin embargo, la pequeña parte de México que se veía era de un color arenoso y apagado, un color cuyo nombre Margie no hubiera podido precisar. Para ella, los mapas eran una invitación a soñar, una promesa de que algún día visitaría lugares distantes, de cualquier región del mundo. Al mirar ese mapa, podía imaginarse admirando los glaciares gigantescos de Alaska, sorprendiéndose frente al Gran Cañón del Colorado, dejando que su vista se perdiera en las llanuras interminables del centro de los Estados Unidos, tratando de orientarse en medio del bullicioso Nueva York u observando las costas rocosas de Maine. Pero cuando sus ojos empezaron a traspasar la frontera sur del país, dirigió la vista a otra parte. «Ese no es un sitio que quiero visitar», pensó, recordando tantas conversaciones entre sus padres y algunos vecinos: historias de familias sin suficiente dinero para vivir una vida digna, de gente enferma sin recursos para recibir atención médica, de personas que habían perdido su casa o sus tierras. A medida que rechazaba esos pensamientos, su corazón se llenaba de orgullo porque sabía que ella había nacido al norte de esa frontera, en los Estados Unidos de América, porque sabía que era estadounidense. Miró a la niña que esperaba a su lado, sentada en otra silla: su prima Lupe, que no había tenido la suerte de haber nacido, como ella, en los Estados Unidos. Acababa de llegar de México y se veía completamente fuera de lugar con el vestido de fiesta que se había empeñado en usar: «Mi madre lo hizo especialmente para mí», había rogado, y la madre de Margie le había permitido ponérselo. El vestido era demasiado elegante para la escuela. Y Margie se sentía avergonzada de que la vieran con una