Un consultorio urbano en Buenos Aires, durante los últimos tiempos del menemismo, es el lugar donde Juan, el psiquiatra, rescata un pasado, el de la nación, el propio. Indicios, casualidades y causalidades van enhebrando historias particulares que, por anodinas que parezcan, están marcadas y golpeadas por los años de la dictadura militar. Historias que se entrecruzan con una fina arquitectura: un joven cuyo padre era torturador; la bella Ana que enloquece en el exilio; Inés, un antiguo afecto recuperado; y su mujer, Marisa, una cantante lírica siempre al borde de la desintegración, le permiten a Juan entender un pasado que necesita reconstruir para vivir lúcidamente. ¿Qué es la patria? Se preguntarán ellos. Develar la verdadera patria, su origen (o su ausencia) es una tarea cotidiana que muchas veces implica un descenso a los infiernos. Orfandad, rechazo, exclusión o despecho -vivencias muy bien narradas en esta novela- nos convierten en parias. ¿Cómo se escribe la historia de una patria? La convicción de que las vidas privadas -portadoras de deshechos, de lo que no se quiso mostrar, de lo que molesta- constituyen también una identidad, es la salvación de Juan. A partir de esta toma de consciencia podrá reír y hasta permitir que un escritor con una prosa precisa, fluida y con un muy sutil humor, relate su historia.