Esta es la historia de una chica que no se tomaba muy en serio las normas. Chica común, fan de la elegancia y autonomía personal. Víctima de la sensualidad del sexo masculino. Luchadora y defensora de su libertad, tanto en vida social como personal. Chica común entre todas las demás… A excepción de un detalle minúsculo: Eva podía ver u oír a los muertos. Al principio no lo soportaba, pero pronto se dio cuenta de que tenía que hacer algo para librarse de ellos. Algo que según ella era “un sin sentido”. Lo que se vio obligada a llevar a cabo, contradijo todos sus planes, pero la “salvó”. Tuvo que hacer un trato con los fantasmas.