En este libro queremos resaltar algunas experiencias misionales de santa Laura Montoya, la primera santa colombiana. Ella misma narra en su Autobiografía y en otros escritos sus vivencias en la selva con el sabor de la experiencia personal y del amor a los indios colombianos, a muchos de los cuales llevó a la verdadera fe católica. Ella se sentía madre de todos ellos. Decía que eran su llaga , como si esa fuera la espina que le hacía sufrir: ver a tantos de ellos lejos de Dios, viviendo en una pobreza extrema material y espiritual. Para encontrarlos hacía viajes peligrosos en frágiles canoas por ríos impetuosos y por selvas impenetrables, expuesta a toda clase de enfermedades y peligros de toda clase, pero con una fe inquebrantable en la providencia de Dios. Y Dios bendecía su ministerio con abundantes milagros, que deslumbraban a los indios y los hacía creer en el Evangelio. Una de las cosas que más le dolía era ver a muchos de ellos atados a los brujos, a quienes todos temían, porque curaban con el poder del demonio. Es hermoso comprobar lo que ella misma refiere de cómo el poder del demonio se detenía y no actuaba, cuando echaban agua bendita o colocaban imágenes religiosas bendecidas u objetos benditos como el escapulario del Carmen. Ojalá que estas experiencias reales de su vida nos estimulen a todos nosotros para ser católicos de verdad y ser capaces de vivir nuestra fe en plenitud y sentir la necesidad de compartirla con los demás.