Las “Cartas pastorales” o “Epístolas pastorales” son el conjunto de tres epístolas del Nuevo Testamento, 1 y 2 Timoteo y Tito, escritas por el apóstol Pablo a dos de sus discípulos y colaboradores: Timoteo y Tito, a quienes amaba mucho y en quienes confiaba plenamente. Ambos le acompañaron en muchos de sus viajes. Se denominan “pastorales” porque están dirigidas a dos jóvenes pastores que estaban a cargo de congregaciones. En ellas, Pablo, como mentor, brinda diferentes orientaciones prácticas y advertencias para dirigir a la iglesia local de manera ordenada y efectiva. Además, Pablo les da orientaciones personales, enfocándose en ellos como personas, como hombres y como ministros, de tal manera que puedan llevar adelante el servicio de manera íntegra, sabia y equilibrada, evitándoles así que cometan errores por ignorancia o la falta de experiencia. Las tres cartas son muy similares y pueden leerse como una unidad. El estudio de estas tres cartas será de mucho provecho para el desarrollo de los ministros jóvenes de la congregación local, y será de mucha utilidad para que el pastor principal de la iglesia pueda mentorear bíblicamente a los líderes emergentes que lo rodean.