¿Otra novela de amor?No. Esta es una novela sobre la memoria del amor y sobre cómo las canciones que nos marcaron se convierten en la banda sonora de nuestras derrotas y nuestras esperanzas. Es un viaje al corazón de los años 90 en Madrid, a un Malasaña que resiste con garitos de barras pegajosas y acordes que aún resuenan con la gloria de la Movida.Guiados por un narrador juguetón y meta —un autoproclamado "Cervantes con Wi-Fi" que interrumpe, opina y juzga a sus personajes—, seremos testigos de cómo una relación se construye y deconstruye al ritmo de los versos de Sabina y los riffs de Calamaro y Rot. Es una historia sobre la cobardía, la idealización y esa delgada línea que separa la complicidad intelectual del anhelo físico. Todavía una canción de amor es el retrato de una generación que se creía de vuelta de todo, pero que seguía buscando un estribillo al que aferrarse. Una crónica sentimental sobre la batalla entre la seguridad del futuro planeado y la vertiginosa libertad del caos, donde la pregunta no es si los protagonistas terminarán juntos, sino si sobrevivirán al eco de lo que pudieron ser. Verano de 1996. En una plaza de toros que huele a cerveza, sudor y Ducados, el rock and roll español vive su último gran grito. La gira de Joaquín Sabina y Los Rodríguez une a dos mundos y, en medio de la multitud, el destino cruza a dos almas destinadas a colisionar: Martín, un cronista underground que dirige un fanzine como si fuera el último bastión de la autenticidad, y Julia, una brillante estudiante de filología capaz de desmontar la lírica de Sabina citando a Cernuda con la misma facilidad con la que otros piden una cerveza.Lo que comienza con un debate intelectual en la barra, bajo los acordes de Contigo , se transforma en una conexión eléctrica, un duelo de réplicas afiladas y miradas cargadas de un futuro imposible. Entre ellos no nace una simple historia de amor, sino un universo de "casi besos", silencios adictivos y una amistad que es, en realidad, una tregua en una guerra no declarada contra el deseo.