Un sueño de infancia. Un anhelo pendiente. Un viaje soñado. Una aventura. Cuatro semanas para cruzar a lomos de una bicicleta la cordillera pirenaica de este a oeste, en dirección al poniente. Un ciclo lunar, y el sol como guía. Muchas pedaladas, esfuerzos y gotas de sudor. Un viaje plagado de sonrisas, encuentros, reflexiones y anécdotas. Un periplo lleno de pasos de montaña. Y la belleza de las cumbres como tónica predominante e hilo conductor del trayecto.