Siempre se nos ha enseñado que los problemas se enfrentan, se da la cara, pero en ocasiones la vida te grita, ¡huye!, busca la paz y la tranquilidad para el alma. Esta no siempre se consigue quedándose en el mismo lugar, algunas veces es necesario huir, aprender, arriesgarnos, buscar el camino para sanar el alma, aun con miedo, pero con la mirada al frente, nadie vivirá la vida por ti, así que acomoda tus alas y vuela porque la vida es tuya.