Un poeta delfín En este libro de relatos y poemas se enhebran largas líneas de palabras que han escapado por la temerosa cerradura que aprisionaba mi corazón. Y, en esa fuerza contenida tras la puerta de aquel silencio, ahora se aviva el fuego de los sentimientos que buscan la verdad de la vida y de Dios. Este libro ofrece infinitos paisajes de la imaginación para intentar expresar en oraciones: la belleza de tener fe en la vida eterna, la comprensión del amor que viene de la luz y nos hace mirar al cielo, la importancia de la reflexión para elegir el mejor camino, aun cuando este sea el que más esfuerzo nos exija. Deseo que este libro pueda crear bellos escenarios en la imaginación del lector, y le facilite agregar los propios matices de su corazón. A continuación, algunos fragmentos de lo que encontrarán en este: Poema «Un poeta delfín» Aroma… como el de la paloma manchada de sangre en agonía de ojos como lejanas lucecitas esforzándose en decir adiós. Y yo solo atiné a acariciarle su suave y moribundo plumaje. Relato y poema «Si ellos hubiesen» ¡No estaríamos donde hoy! Si ellos hubiesen escuchado el venteo de risas perversas desde el nauseabundo fango. ¡No estaríamos donde hoy! Si ellos hubiesen sentido el inmenso peso de las cadenas cuando creían flotar en libertad. Relato y poema «Un botón de flor» —Heme aquí, conteniendo el sufrimiento de mi alma al decir estos versos, tratando de comprender lo incomprensible. ¡Han caído murallas del tiempo! tempestades de última centuria harta crueldad del abismo muerte de millones de almas en trizas, sin nombre ni tumba. Inocentes con orden de muerte sin gritos que escapen del vientre gran horror cuando corre la sangre y ríen las tinieblas en el valle. Poema «Cuna de bailarina» Entre campanillas y trompetas ella ondea su vestido turquesa en aquel jardín, con olor a jazmín que no para de oír la orquesta. ¡Niña!, de soñadas zapatillas ¡Niña!, con sueños de bailarina. Relato «Nubecitas» Me dijo esas palabras con el brillo de sus ojos amorosos, una sonrisa picarona y un guiño de ensueño. Yo, emocionado, le respondí: —¡Sí, mi amor!, ¡estoy listo y con doble carga de pila! La noche será de los dos, el amor paseará en las estrellas y a escondidas de la luna te abrazaré con tal pasión que… —¡Espera, espera, mi dulce amor! —me dijo—, te puedes marear con tanto enredijo de palabras, deja que primero te explique. Lo que quiero pedirte es que duermas a nuestros críos esta noche, porque estoy sumamente cansada… ¡Te lo agradecería tanto, mi cachito de dulce soñador!