A PROPÓSITO DE VESTIDA DE SOL Si en una de las obras más trascendentes del dramaturgo italiano Luigi Pirandelo, seis personajes pululan en busca de un autor que los ayude a terminar su obra, en Vestida de Sol (Antología poética internacional de Warriors Editions) cien autores de la geografía universal comparten las fichas de este gigantesco rompecabezas en un intento sublime de “rearmar a la mujer” y proyectar su esencia según la perspectiva de cada uno. Es un escalpelo lírico que rasga la epidermis, atraviesa las zonas más intrincadas y luego insiste en palpar ávida y quizás ingenuamente, la propia costilla que le dio origen, un algo así como: "Yo he llegado al periostio, por tanto, tengo la definición exacta del elemento, y por tanto de su alma". Vestida de sol no es un ceremonial del hombre a la mujer o de la propia mujer a sí misma desde una visión sexista y excluyente, sino que aquí la propia mujer se autodefine en un monólogo poético vital, inequívoco, audaz y desgarradoramente bello, tierno, y profundo. A la postre, en Vestida de sol, todos los autores, con independencia de su género, coexisten en discurso profundo que anhela vestir a la mujer con ese lienzo solar que resiste todos los climas, todas las estaciones, el vestido de tantas y tantas féminas, que, como la Nora de Ibsen, recuerdan la célebre frase de Mariano Moreno de que “Es preferible una libertad peligrosa, que una servidumbre tranquila”. Jorge Adrián Betancourt Quintana Poeta y trovador.