El deseo mayor de toda persona es atesorar recuerdos más memorables y que mejor en escrito. Desde pequeña y por lo que veo, va en la sangre me ha llamado la atención la escritura y me he propuesto continuar trabajando y fortaleciendo mis conocimientos para poder llevar a cabo un mensaje a los lectores, claro y con sentido. De esta manera poder impactar de alguna forma y que aprendan de los demás. Con la perdida de algún familiar cercano, uno siente que todo se derrumba y no vemos la luz al final de ese túnel al cual hemos entrado, mucha tristeza puede acapararnos, pero luego de un tiempo uno comienza a buscar la manera de mantener vivo ese hermoso recuerdo, con momentos memorables que se pasaron con ese ser querido que nos impactaron y lo seguirán haciendo durante toda tu vida. Conservando todo el conocimiento adquirido por los momentos y recuerdos. En mi caso, con la perdida de mis dos abuelos maternos con solo siete meses de diferencia, fue y siempre será chocante. En ocasiones siento que no sé cómo continuar, pero sé que donde quiera que ellos estén me continúan ayudando a lograr mi meta. Un día buscando y conversando con mi madre, surge que mi abuelo apuntaba muchas palabras de campo o como diríamos nosotros “palabras jibaras” que aun viviendo en la misma isla en diferentes puntos geográficos no conocemos o tiene un significado totalmente distinto. Años luego, guardando todas las pertenencias de mis abuelos nos encontramos con la libreta, algo que ellas no sabían que había continuado y tenía su propio listado, el cual esta capturado en varios espacios de este libro. Por esto he creado este pequeño libro familiar, para atesorar todas esas palabras que las hermanas escribieron y el continuo, y que para mi sorpresa en la primera página tenía escrito un título, él es el nombre de este y el cual va en honor a mis abuelos y familiares.