LA MESA ESTA SERVIDA En mi época de estudiante en Leòn, las cantinas y bares atraían a su clientela, ofreciendo las exquisitas ¨bocas¨ para acompañar los tragos de licor. Recuerdo las famosas sopas de El Misisipí, cuyo propietario sólo conocìamos por su apodo, Cucaracha. Y como parte de la Via Sacra, añoro el Bar ¨50 Bocas¨. Todo un ritual etílico: Mesa con mantelito a cuadros, rajitas de limón y sal, hielo picado y el inefable chile congo con cebollita encurtida. Y, en una página emplasticada, un menú de cincuenta auténticas delikatessen. Todo esto, para acompañar tu cervecita bien helada (como nalga de lavandera) o tu riendazo de guaro pelón. Revivo estos recuerdos, al ofrecerles en esta obra cincuenta canciones de mi cosecha. Cincuenta temas de diversos ritmos, sabores, colores y texturas. Las he seleccionado tomando en cuenta, -más que mi criterio personal- el gusto de nuestro pueblo, que en definitiva, decidió mi vocación de cantor. Está pues, la mesa servida. Porque, como afirmó Salomón de la Selva: Comer es sacramento. Carlos Mejia Godoy