Año 1941, Algorta, Bizkaia. Tras una cruel guerra, las delaciones han llevado a algunos vascos al paredón de ejecución. Carmelo Armendariz es uno de ellos. Su hijo Peli quiere vengarse del soplón y resuelve asesinarlo. Eladio Zubiaga, médico, esconde pruebas y don Genaro, el párroco de San Nicolás, investiga lo escuchado en secreto de confesión. El Régimen, impuesto a sangre y fuego, se muestra implacable frente a una población dolorida y asustada, que pasa hambre y penalidades. Todos, salvo los que colaboran con él.