Desde majestuosos y ancianos robles hasta frondosos bosques de abetos, Á rboles en el arte reú ne una magní fica selecció n de obras que representan la belleza de los Á rboles y paisajes arbó reos. Los Á lamos de Monet, los cipreses de Van Gogh o el esplé ndido pino que daba sombra a Georgia O’ Keeffe en Nuevo Mé xico son solo algunas de las maravillas recogidas en esta compilació n que, acompañ ada de textos explicativos sobre los artistas y sus creaciones, harÁ las delicias de los amantes del arte y la naturaleza. Desde majestuosos y ancianos robles hasta frondosos bosques de abetos, este libro reúne una magnífica selección de obras que representan la belleza de los árboles y paisajes arbóreos. Angus Hyland se graduó en el Royal College of Art de Londres y es socio de Pentagram Design. Ha trabajado para un amplio espectro de clientes pú blicos y privados, y su labor como diseñ ador ha sido reconocida con numerosos premios. Es autor de diversos libros sobre diseñ o grá fico, entre ellos, Cultura e identidad: el arte de las marcas (2006). Kendra Wilson es redactora de revistas como Vogue y The Garden, y colaboradora habitual del blog de lifestyle Gardenista. Introducción “El árbol por el que algunos derraman lágrimas de alegría para otros es solo algo verde en el camino.” William Blake La gente que ama los árboles da por hecho que los demás también comparten su querencia, aunque muchos de nosotros aún no hayamos visto la luz. El término “abraza árboles” se usa siempre de manera despectiva, pese a que a todos nos vendría bien tener más árboles que poder abrazar. En la película de 1957 Una cara con ángel, el ingenuo y soñador personaje de Audrey Hepburn es tan excéntrico que le preocupan más los árboles que la ropa. “Los árboles son preciosos. ¿Por qué no fotografías árboles?”, pregunta. El personaje que interpreta Fred Astaire, un fotógrafo de moda, le responde que su carrera depende de la ley de la oferta y la demanda: “Te sorprendería la poquísima demanda que tienen las fotografías de árboles”. Esto es absurdo. Artistas como David Hockney y Alex Katz no son menos populares por estar constantemente pasando de lo figurativo a lo arbóreo. Asimismo, la serie de cuadros de álamos de Claude Monet, pintados a finales del siglo XIX, se vendió muchísimo. Incluso, pese a su temática estrictamente bucólica, su modernidad es asombrosa; como los árboles provenzales de Vincent van Gogh, que siguen gozando de un extraordinario éxito póstumo. En lo que respecta a los árboles, es indiscutible que su belleza habla por sí sola. Ojalá las personas se parecieran un poco a ellos y llenaran el mundo con oxígeno en vez de con tantos humos. Kendra Wilson y Angus Hyland